Un verano olímpico, un desfile de culturas

Este año se ha visto marcado por varios acontecimientos deportivos, entre los que han destacado los juegos olímpicos y paralímpicos de Londres. Aprovechando la reciente clausura de los juegos paralímpicos, nos gustaría recordar ambos acontecimientos, que nos han dejado imágenes inolvidables y nos recuerdan, entre otras cosas, el valor del esfuerzo y la emoción de conseguir un objetivo.

En un evento de tales características, llama la atención la cantidad de colores, banderas, razas, costumbres y culturas que se aglutinan en un recinto para competir por un mismo objetivo: ser los mejores y representar con orgullo a una nación. No podemos olvidar las imágenes de la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos, durante el desfile de los atletas y oficiales (polémicas del uniforme de la delegación española aparte), en las que algunos nos sorprendimos preguntándonos a quién pertenecía tal bandera o a qué continente pertenecía tal país.

Como la cabra tira al monte, en nuestro caso nos entusiasmamos con la cantidad de idiomas que se dieron cita en ambos juegos, cobrando protagonismo, claro está, el inglés, idioma de comunicación internacional e idioma local de Londres, la sede de los juegos en 2012; y el francés, algo que sorprendió a más de uno, ya que siempre se ha considerado el idioma de la diplomacia a nivel europeo, pero no más allá.

A pesar de que estos dos idiomas han sobresalido por encima de otros, no hemos podido dejar de observar los muchos otros idiomas presentes: lenguas ampliamente habladas como el español, el chino o el árabe; o lenguas que nos parecen remotas, como occidentales, como el laosiano o el kirundi.

Ante una variedad de procedencias tan abrumadora, una buena organización lingüística es vital: si la comunicación falla, todo lo demás se paraliza. Los británicos tienen fama de ser muy organizados, y, a pesar del sonado escándalo de la empresa de seguridad G4S, no defraudaron en este sentido.

Y es que algo que parece tan sencillo como comunicarse, se ve obstaculizado en eventos de esta índole, ya que no solo hay que tener en cuenta la inmensa cantidad de idiomas que se reúnen en un mismo lugar y en un corto periodo, sino también las diferentes culturas que conviven las 24 horas del día durante toda la celebración de los juegos.

Nos gustaría desde aquí, alabar la tarea de esos discretos lingüistas profesionales que hicieron posible esta comunicación. Sin los intérpretes muchos de los atletas, entrenadores, representantes de los comités olímpicos nacionales, asistentes como público, etc. no podrían haberse comunicado a tiempo real. Y sin la tarea de los traductores, siempre en la sombra, infinidad de comunicados de prensa, noticias, instrucciones, menús… habrían caído en el olvido.

Para ilustrar de manera más clara el papel de un intérprete durante los Juegos olímpicos y paralímpicos, contamos con el testimonio de Douglas Kelly, intérprete y traductor profesional, e intérprete voluntario durante los juegos. ¡Esperamos que os guste!

“Trabajé como intérprete en el estadio Wembley durante los juegos olímpicos, una experiencia que se convirtió en una de las mejores de mi vida. Formaba parte de un equipo de unos 40 voluntarios llamado ‘Protocolo de eventos’, cuya finalidad era atender a los invitados VIP de la sala de la familia olímpica. Dentro de este grupo de 40 personas, 8 o 9 conformábamos el equipo de Servicios lingüísticos, encargados de interpretar a los jugadores cuando se dirigían a la prensa y durante los controles antidopaje.

Doug, el intérprete

En el equipo las lenguas predominantes eran español, francés, ruso, coreano, japonés y árabe, ya que, junto con el inglés, eran los idiomas que se utilizaban en todos los equipos participantes en el torneo de fútbol.

Al ser uno de los dos intérpretes de español, mi primer trabajo tuvo lugar en el primer día de partido en Wembley, cuando Uruguay jugó contra Senegal. Mi misión era ayudar a los periodistas del Servicio olímpico de prensa, aunque también ayudaba a los demás medios de comunicación británicos. Ese día, los uruguayos habían perdido, y no estaban muy comunicativos, aunque pude interpretar a algunos de ellos. La mayoría de los jugadores uruguayos estaban únicamente interesados en hablar con los medios de su país, aunque su capitán, Luis Suárez (Liverpool F.C.), se encontraba presente, y conseguí hacerme hueco entre ellos y escuchar atentamente a sus declaraciones, tomé notas y se las pasé al Servicio olímpico de prensa. He de decir que durante las olimpiadas Suárez recibió abucheos del público británico, debido a la sanción de la temporada pasada de 8 partidos por supuestos insultos racistas hacia el jugador del Manchester United, Patrice Evra. Y lo cierto es que el interés de los periodistas se centraba principalmente en este hecho. También tuve la oportunidad de interpretar una entrevista cara a cara entre un periodista y otro jugador uruguayo.

Mi siguiente interpretación tuvo lugar en los cuartos de final, cuando México se enfrentó a Senegal, durante un control antidopaje. Después de cada partido, se elegía al azar a dos jugadores de cada equipo para practicarles dichos controles. Esta fue toda una experiencia.  Debido a que los jugadores llevaban corriendo unos 90 minutos, estaban muy deshidratados, y la muestra de orina no se podía extraer con facilidad. Recibían bebidas de un frigorífico de la sala y esperaban hasta poder orinar (esto llevaba su tiempo). Mi papel consistía en ayudar a que el personal antidopaje rellenara algunos formularios con los datos de los jugadores, así como facilitar la comunicación entre el encargado del control antidopaje y el jugador que proporcionaba la muestra.

Cuando los jugadores estaban listos, el encargado del control antidopaje, el médico del equipo, los jugadores y yo entrábamos en la sala de recolección de muestras. El encargado le explicaba el procedimiento al jugador (“abra la caja”, “saque el recipiente”…), y yo tenía que traducir toda esa información al español. Por suerte, no me tocó entrar con el encargado en la sala para observar cómo orinaba el jugador en cuestión. Una de las veces, el jugador tuvo que repetir el control, lo que suponía que tenía que esperar un tiempo hasta poder volver a producir otra muestra. Mientras esperaba, quiso darse una ducha (los controles se realizan justo después del pitido final del partido), y, aunque le dijeron que no había problema, tuvo que ducharse vigilado para asegurar que el control no peligrara. Al jugador no le importó, pero el vigilante necesitaba a un intérprete, con lo cual, tuve que ir con ellos también (no tuve que ver cómo se duchaba, pero debía estar presente por si el vigilante quería comunicarle algo), una situación un poco incómoda. Cuando por fin terminó el control, ya habían pasado 2 horas desde el final del partido y el estadio parecía un pueblo fantasma. Debo destacar que tanto el jugador como el médico del equipo demostraron ser muy pacientes en una situación que supongo era bastante tediosa para ellos, y fueron muy simpáticos conmigo durante el tiempo de espera.

Gracias a mi trabajo como intérprete VIP en las olimpiadas pude conocer a muchas personalidades del mundo del fútbol, que en su mayoría eran invitados en la sala de la familia olímpica. Conocí al seleccionador inglés, Roy Hodgson, al equipo femenino de fútbol de Gran Bretaña, al ex-futbolista Sir Trevor Brooking, y coincidí en la misma sala con David Beckham y el Príncipe Guillermo. El futbolista más simpático que conocí fue Oribe Peralta, de la selección mexicana. Ayudé a que los periodistas le entrevistaran en tres ocasiones diferentes, ya que México llegó hasta cuartos de final, semifinales y la final en Wembley, y pude hablar un poco con él. La segunda vez que le vi, se acordaba de mí y fue encantador, incluso nos intercambiamos nuestros pins (la última moda durante las Olimpiadas y Paralimpiadas, le cambié un pin de voluntario por un pin del COI mexicano). Después, Peralta marcó dos goles en su victoria final 2-1 contra Brasil, y me alegré muchísimo por él. Tras el partido, se convirtió en el hombre del momento, y todos los periodistas querían hablar con él, y, aunque tardó en llegar, aceptó todas las entrevistas que le proponían. Junto a José Luis, el médico del equipo mexicano, Peralta demostró ser el futbolista de élite más agradable durante las Olimpiadas.

Después de la final, interpreté de nuevo y ayudé a que algunos periodistas británicos entrevistaran a Peralta.

Doug con Peralta

También tuve la oportunidad de interpretar durante las Paralimpiadas. En principio me habían seleccionado como asistente de dos dignatarios del gobierno argentino, para los que interpreté, ya que hablaban poco inglés. Recogí a una dignataria en el hotel por la mañana, y la acompañé al Royal Artillery Barracks (Woolwich) para que viera la competición de tiro, ya que se encontraba participando un atleta argentino con el que había trabajado anteriormente. Después, volví a acompañarla al velódromo, para que viera el ciclismo y quedara con otro dignatario argentino.

Durante el último fin de semana de los juegos paralímpicos, interpreté en diferentes ocasiones. Un buen día estaba en el Parque olímpico y me encontré en la cantina con una Antigua compañera de las Olimpiadas. Ella trabajaba en el torneo de fútbol para ciegos, y daba la casualidad que ese día España se enfrentaba a Argentina en el partido por el bronce, y uno de sus intérpretes de español no había aparecido. Fue un placer ayudar.

También entrevisté a un jugador de cada equipo. España ganó en la ronda de penaltis, por lo que no era de extrañar que el español estuviera más animado que el argentino. Ambos jugadores eran la mar de simpáticos, muy amables y humildes. Quisieron darnos la mano tanto a mí como al periodista al empezar cada entrevista. El español estaba más animado e incluso bromeó un poco. Nos contó que, desde que llegaron a Londres, lo único que habían hecho era comer, dormir y entrenar, pero que esa noche pensaban salir por fin. Según él, salir siempre es mejor cuando no se planea nada. El fútbol para ciegos es un deporte fascinante, es muy entretenido e inspirador ver a estos atletas jugar al fútbol tan bien, a pesar de la discapacidad.

Sin embargo, el fútbol para ciegos no interesa a los medios de comunicaciones. Los únicos periodistas presentes pertenecían al Servicio de noticias de los paralímpicos y no sabían trabajar con intérpretes. No conocían el procedimiento a seguir (el periodista hace la pregunta, el intérprete la repite en español, el atleta responde y el intérprete repite la respuesta en inglés). Pretendían que yo hiciera mi propia entrevista, algo contrario a las instrucciones que nos dieron durante nuestra formación. Le expliqué el procedimiento y, finalmente, lo seguimos.

Es una pena que no haya más interés mediático en el fútbol para discapacitados, sobre todo en el fútbol para ciegos, que, personalmente, considero impresionante. Si alguna vez tienes la oportunidad de verlo (en directo o en la televisión), lo recomiendo encarecidamente.

Los juegos olímpicos y paralímpicos han supuesto una de las experiencias más interesantes de toda mi vida. No recibí ningún tipo de salario, pero las experiencias que viví no tienen precio. Además de la interpretación en sí, las personas que conocí y todo lo que vi, la experiencia en su totalidad ha sido inolvidable.”

Vista olímpica

Dedicamos esta entrada a todos esos traductores e intérpretes, voluntarios y profesionales, que han demostrado el valor de su esfuerzo dando como resultado unos juegos olímpicos inolvidables.

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We are a language service company (translation and interpreting among others). We love teaching, learning and translating languages, and we are passionate about the culture, traditions, cuisine and history of the countries where those languages are spoken. ///// Somos una empresa que ofrece servicios lingüísticos (traducción e interpretación, entre otros). Nos apasionan los idiomas, su enseñanza, aprendizaje y traducción, además de todo lo que les rodea: cultura, tradiciones, gastronomía e historia de los países en los que se hablen.
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One Response to Un verano olímpico, un desfile de culturas

  1. MJ says:

    Day by day, I realise the importance of being translator. Congratulations!

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