¿Qué es eso de la traducción jurada?

Queridos lectores de Wired into Words:

Ya mismo empieza el verano, esa época en la que el sol calienta en algunos países (doy fe de que en el Reino Unido no tanto…) y se empieza a pensar en hacer las maletas, ya sea para un viaje de placer, o, como en el caso de muchos españoles últimamente, para buscarse la vida en otro país. Y, por qué no, esta época también puede considerarse un buen momento para pensar en visitar otros países y conocer mercados distintos, en caso de que estés pensando en exportar tus productos.

Normalmente, y siguiendo con el caso de los españoles, nuestros compatriotas tienden a explorar las oportunidades laborales en Europa, gracias a la cercanía geográfica y a la política sin fronteras de la que disfrutamos en la Unión desde hace casi 20 años. Y los emigrantes no son los únicos interesados en la Unión Europea, ya que cientos de empresarios deciden exportar sus productos a los países vecinos aprovechando las oportunidades de libre comercio entre los países de la UE para llegar a más mercados. Como vemos, el espacio Schengen tiene muchas ventajas, además, en la mayoría de los países de la Unión Europea se usa la misma moneda, el euro, con lo que muchas tareas se facilitan enormemente solo por este hecho.

Sin embargo, el caso europeo es muy peculiar, debido a su amplia variedad de idiomas. No se trata de un país muy extenso con un idioma y una cultura comunes, como puede ser el caso de los Estados Unidos, ni de un continente de lo más variopinto con distintas culturas, historias, razas y costumbres pero con un idioma que los une, como en el caso de Latinoamérica (de acuerdo, no es un continente propiamente dicho, ya que engloba parte de Norte América, Centro América y Sudamérica, pero todos los que hablamos español sabemos a lo que nos referimos). En Europa estamos unidos geográficamente y económicamente, con ciertas leyes comunes, pero miles de aspectos diferentes, entre ellos, el idioma. Si lo analizamos, no existe un idioma mayoritario en Europa, podríamos decir que es el inglés porque se ha extendido en los últimos tiempos, pero solo hay nativos de este idioma en dos países de los 27. Y aquí es donde aparece el obstáculo, que no queremos llamar problema, porque tiene fácil solución 😉

Cuando decidimos liarnos la manta a la cabeza y probar suerte en otro país, debemos tener en cuenta diversos factores: ¿qué meto en la maleta cuando no tengo billete de vuelta?, ¿dónde voy a vivir?, ¿cómo empezaré a comunicarme si no tengo mucha fluidez en el idioma?, ¿cómo me abro una cuenta en el banco?, ¿cómo registro mi empresa en el país?… Todas estas cuestiones se van disipando poco a poco conforme llegas al país, solo es cuestión de aclimatarse y dar los pasos necesarios.

Una de las situaciones que más se repite es la necesidad de presentar certificados de distinto tipo cuando la burocracia nos lo requiere, por ejemplo, al comenzar en un puesto de trabajo cualificado nos pueden pedir el título universitario que hemos estudiado; si deseamos formalizar nuestra situación en el país que residimos, nos pueden requerir nuestro certificado de matrimonio; si iniciamos un negocio en el país, deberemos presentar documentación relacionada con nuestra empresa; si nos vemos envueltos en un proceso legal, nos pedirán nuestro certificado de penales… Y esto es solo en el caso de Europa, si deseamos trasladarnos a un país no perteneciente a la UE, se nos requiere todo tipo de documentos constatando nuestro origen, nuestros familiares, etc. Uno de los casos más comunes lo encontramos cuando una persona desea nacionalizarse en el país que reside, una situación muy deseada por parte de muchas personas que se traduce en un proceso legal largo en el que muy probablemente debamos presentar partida de nacimiento, certificado de matrimonio y muchos otros documentos más.

Pensemos entonces en cómo actuar si nos trasladamos a un país de habla no hispana. Todos estos documentos tienen validez legal en el país en el que se expidieron, con lo cual, deben tener la misma validez en el país donde deseamos presentarlos. Sin embargo, estos documentos deben entenderse en ese nuevo país, ¿qué podemos hacer entonces? Es aquí donde aparece la traducción jurada.

Para explicarlo de la forma más clara posible, una traducción jurada es la traducción de un documento escrito por parte de un profesional que tiene el poder de “jurarla”, es decir, de darle validez legal. Afortunadamente, no todos los traductores pueden jurar una traducción, (y digo afortunadamente porque en este sector, como en muchos otros, existe mucho intrusismo), ya que para jurar o dar validez legal a una traducción no solo se requiere un conocimiento exhaustivo de los dos idiomas implicados en el proceso, sino también un poder legal para poder certificar que esa traducción realizada no solo es correcta, sino que se corresponde con el contenido del documento en el idioma original.

En cuanto a la figura del traductor, en España tenemos a los traductores jurado, que son profesionales acreditados por el Ministerio de Exterior, tras superar un examen que los habilita para ello. También se les denomina “intérpretes jurado”, aunque no tienen por qué interpretar, sino solo traducir si lo desean. Un traductor jurado es la única figura necesaria a la hora de conseguir una traducción jurada en España, sin necesidad de ningún otro intermediario. Sin embargo, esta figura no es igual en otros países.

Pongamos como ejemplo el Reino Unido. En este país no existe la figura del traductor jurado ni el examen de acreditación anteriormente mencionado. Entonces, ¿cómo podemos obtener una traducción jurada cuando lo necesitemos?, os preguntaréis. Simplemente, hay otras vías. Debemos acudir a un traductor profesional o una agencia de traducción para que nos traduzca el documento. Posteriormente, el traductor responsable del documento resultante deberá acudir a un notario para que le “notarice” o jure esa traducción, emitiendo un certificado en el que se constate que la traducción se corresponde con el documento en el idioma original. Y eso es todo. Como podéis ver, en este caso hay más intermediarios, y, por tanto, el tiempo empleado es mayor y los costes son más elevados.

Y este es solo un ejemplo concreto, cada país tiene su legislación y su procedimiento propios en cuanto a la realización de traducciones juradas. Pero no hay que agobiarse, los profesionales del sector conocemos todos estos recovecos y ofrecemos un servicio completo y final para que nuestro cliente no tenga que preocuparse por trámites, sino simplemente, enviar su documento (puede estar incluso digitalizado), recibir la traducción y abonar la tarifa correspondiente. Bastante cómodo, ¿no creéis?

Pues no se hable más, para cualquier requisito de traducción jurada, independientemente del país en el que se necesite, no dudéis en poneros en contacto con nosotros y os facilitaremos este proceso lo máximo posible, os ahorraremos una preocupación más en estos lentos procedimientos legales.

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El intérprete: la mejor compañía en tu andadura internacional

En relación con nuestro último post, La internacionalización: el paso a la acción, vamos a centrarnos en esta ocasión en el aspecto oral de las necesidades lingüísticas que pueden surgir en este proceso: la interpretación.

Gracias al trabajo del intérprete, la ardua tarea que puede suponer internacionalizarse en un país de habla no hispana, podrá ser mucho más llevadera, con la confianza de que la comunicación fluirá a pesar de que no se domine el idioma. Y ya se sabe lo importante que es la comunicación en todos los ámbitos de la vida, más aún en un ámbito comercial con perspectivas de exportación, ¡hablando se entiende la gente!

Dejando de lado toda la documentación por escrito que necesitará traducción en el proceso hacia la internacionalización, la interpretación, o traducción oral, juega un papel importante en las comunicaciones orales que se lleven a cabo durante el proceso. Cierto es que, gracias a las nuevas tecnologías, muchas comunicaciones podrán realizarse a través de correo electrónico, pero hay temas y situaciones que requieren una presencia, ya sea telefónica, por videoconferencia o física en el país al que se desee dirigir.

Hay que tener en cuenta que el intérprete aparecerá superada la fase de estudio de viabilidad del proyecto, es decir, en el momento de la entrada al mercado de destino.

Como comentamos en nuestro post anterior, las entradas más habituales son la cooperación empresarial y la inversión directa.

Si nos centramos en la primera, para poder asociarse o crear alianzas con empresas de nuestro sector que se encuentren en el país de destino es necesario ponerse en contacto con un empresario local clave del sector o contar con las labores de un comercial o representante que resida en el país de destino. Es aquí donde aparecería el intérprete por primera vez.

Esta relación, que podrá iniciarse a través de correo electrónico, se afianzará a través de llamadas telefónicas para poder pormenorizar  detalles a tiempo real y evitando los malentendidos que puedan surgir por escrito. Hoy en día, contamos con tecnologías gracias a las cuales estas llamadas telefónicas se pueden realizar en dos idiomas distintos a tiempo real, es decir, como si se tratara de una reunión física en la que se cuenta con la presencia de un intérprete, pero haciendo uso del teléfono. Bastante práctico, ¿no creéis?

Asimismo, si se prefiere tener un primer contacto cara a cara para conocer un poco más a fondo a nuestro futuro representante, contamos con la posibilidad de realizar videoconferencias que podrán ser interpretadas. Imaginemos pues una conversación por Skype con nuestro representante, pero en este caso, con la ayuda de un intérprete que traduzca a tiempo real toda la conversación para ambas partes. De nuevo, gracias a las nuevas tecnologías, contamos con la posibilidad de realizar una “reunión de negocios virtual”, con todas las ventajas que ello conlleva.

Si, por el contrario, nos decidimos por una inversión directa, es decir, por implantar una fábrica, filial o contar con comerciales propios en el país de destino, el intérprete aparecería desde una fase muy temprana. En el ejemplo de la filial en el extranjero, para realizar todos los trámites pertinentes sin intermediarios habría que ponerse en contacto con distintos organismos y empresas (ayuntamiento para conseguir permisos, el equivalente a hacienda para dar de alta la empresa en el país de destino, entidades financieras, agencias inmobiliarias para conseguir un local, un pintor que nos acondicione ese local… ¡Miles de trámites necesarios!

Para estos trámites sería ideal que las personas que se trasladen al país extranjero puedan comunicarse en su idioma, pero, como este no suele ser el caso, si queremos evitar que nos pinten de negro una tienda de ropa de bebé, que el funcionario de hacienda nos mande a paseo o que el rótulo de nuestro negocio sea incomprensible para el viandante, el intérprete podrá acompañar a las personas que lo requieran para resolver con comodidad estos pequeños quehaceres con los que nos encontramos al implantar un negocio en un país nuevo.

Al parecer en esta tienda de electrónica se venden "Niños al por mayor" Fuente: http://www.engrish.com/

Al parecer en esta tienda de electrónica se venden “Niños al por mayor”
Fuente: http://www.engrish.com/

Además de adoptar una de estas dos perspectivas, es posible que deseemos asistir a ferias y congresos relacionados con nuestro sector en los que se expongan productos como los nuestros, ocasión perfecta no solo para darnos a conocer, sino también para conocer cómo funciona el sector en el país de destino, qué se ofrece, qué funciona, qué falta… Nada mejor que asistir a una feria para empaparse de conocimientos en un periodo corto de tiempo y en un espacio reducido. Asimismo, el intérprete será nuestra voz en todo momento, interpretando ponencias, charlas, ayudando a que se produzcan conversaciones… En definitiva, mediando para que la comunicación no se vea obstaculizada.

Una vez implantados en el país de destino, es obvio que hay que mantener contacto con nuestra sucursal extranjera por medio de reuniones y distintos eventos, para ello, de nuevo podemos hacer uso de las nuevas tecnologías para ahorrar en gastos de desplazamiento y reunirnos con los encargados de nuestra sucursal por medio de videoconferencias o llamadas telefónicas en las que un intérprete esté presente si dichos encargados no hablan el idioma.

Como veis, en el paso hacia la internacionalización, existen múltiples detalles a tener en cuenta, pero con la ayuda de profesionales de comercio exterior y del sector lingüístico, nuestra única preocupación será lo que realmente conocemos: nuestro propio negocio.

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La internacionalización: el paso a la acción

Si tras nuestro post La Internacionalización: el futuro de nuestras empresas, os estáis pensando seriamente lo de dar el salto, seguro que tenéis muchísimas dudas rondándoos la cabeza con respecto a cómo hacerlo. Si es así, esperamos que este post os sea de gran utilidad.

Una vez tomada la decisión de internacionalizar una empresa hay que determinar cómo.

Para ello, es fundamental realizar un análisis interno de nuestra empresa, un estudio del entorno y el sector donde nos gustaría internacionalizarnos, en definitiva, un diagnóstico de si nuestro proyecto es viable, o no.

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En cuanto al análisis interno, debemos analizar de forma objetiva todos los departamentos que forman la empresa para ver si se verían afectados por la internacionalización y de qué forma, por ejemplo, el departamento de producción de una empresa de productos delicatesen que desee internacionalizarse debería analizar su capacidad de producción con el fin de saber si está preparada para asumir una mayor cantidad de pedidos, así como el coste de producción de un mayor volumen para cubrir estos nuevos pedidos potenciales, si tendría capacidad para producir excedentes y si sería necesario invertir en nueva maquinaria para hacer frente a los posibles nuevos volúmenes de producción. También habría que analizar si deberíamos contar con un departamento adicional, como puede ser un departamento de comercio exterior o de servicios lingüísticos externo, así como las debilidades y las fortalezas de la empresa. El fin no es otro que no arriesgar a que la internacionalización, que en este punto no se sabe si podría ser rentable o no, ponga en peligro el actual funcionamiento de la empresa. El objetivo de internacionalizarnos es mejorar, y no descuidar lo que ya tenemos, por lo que habría que tener en cuenta que la producción aumentaría, que el personal debería estar capacitado para este cambio, que contamos con capacidad financiera para hacer frente a los gastos que este proyecto conllevaría e incluso plantearnos si deberíamos invertir en un cambio de imagen de nuestro producto para localizarlo, es decir, adaptarlo a la cultura del mercado objetivo.

En el análisis externo, se deben estudiar aspectos que afectarán a la entrada y el posicionamiento de la empresa en el mercado objetivo y que habría que tener en cuenta para la creación de una estrategia apropiada de acuerdo con las características de dicho mercado y del sector. Un ejemplo de estos aspectos pueden ser variables como factores económicos, políticos, legales, tecnológicos, geográficos e incluso socioculturales (renta, religión, concentración, costumbres…). También sería aconsejable estudiar los pasos que han seguido otras empresas competidoras, analizar en qué han triunfado y en qué han fallado. El fin no es otro que dar pasos sobre seguro y conocer las posibilidades que tiene la empresa, a qué riesgos se enfrenta y estar preparado para ellos. Esto es clave para que nuestro proyecto resulte todo un éxito.

Tras estos análisis debemos valorar los resultados y asegurarnos de que las fortalezas y las oportunidades de la empresa superen las debilidades y las amenazas, así como que las primeras supongan una ventaja competitiva en el mercado de destino.

Si no tenemos un mercado de destino predefinido por motivos evidentes del tipo de actividad/negocio, debemos llevar a cabo un estudio de mercado con el fin de determinar cuál va a ser el mercado al que nos vamos a dirigir inicialmente en nuestra andadura internacional. Para esto, debemos comenzar con el estudio de varios mercados o países que seleccionemos según criterios que tenemos que tener en cuenta como dónde habría demanda del producto o servicio que ofrecemos, si se trata de un mercado solvente, si podría encontrarse con barreras o dificultades al llegar a dicho mercado, por ejemplo. Una vez seleccionados estos mercados/países, debemos realizar un análisis que nos sirva para determinar cuál de esos mercados es el más conveniente para comenzar nuestra aventura internacional, ya que se recomienda centrarse en un mercado reducido, para poder posicionarse mejor.

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Los criterios que se pueden analizar de forma general son los siguientes:

– Distancia

– Afinidad cultural

– Tamaño y evolución del mercado

– Riesgo del país

– Barreras arancelarias y cuantitativas de entrada

– Barreras técnicas

– Niveles de coste de actuación en el país

– Accesibilidad a canales de distribución

– Demanda externa, importaciones

– Contactos

– Oportunidades

– Ayudas para facilitar la inversión extranjera

Una vez seleccionado nuestro mercado, debemos pasar a evaluar la forma de entrada a dicho mercado.

Las entradas más habituales son las siguientes:

– Cooperación empresarial: asociación o alianzas con empresas del país de destino para introducir los productos de la mano de un empresario local, o bien mediante un comercial o representante residente en el país de destino que nos facilite el contacto con clientes potenciales

– Inversión directa: implantación de una fábrica, una filial o comerciales propios en el país/mercado de destino.

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Para garantizar que la inmersión en el mercado objetivo se realice correctamente y tenga el éxito esperado solo queda hacerlo de la mano de nuestro departamento de comercio exterior (interno o externo) y de un departamento de servicios lingüísticos externo que hará que el idioma y la cultura de dicho mercado no suponga un obstáculo mediante la traducción de la documentación pertinente (como informes, contratos, documentación financiera…), permitirá el contacto con los potenciales clientes, organizará y cubrirá reuniones en los idiomas necesarios, proporcionará un intérprete acompañante en sus viajes, y le ayudará con la promoción global adaptando los productos y la publicidad de los mismos a la cultura e idiomas del mercado al que va a dirigirse, garantizando así un éxito rotundo.

¿A qué estás esperando para dar el salto?

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La guerra de precios en la traducción

Queridos lectores:

Somos conscientes de que esta entrada se ha hecho esperar más de lo normal. El comienzo de año ha sido una auténtica locura: muchos encargos, muchos correos electrónicos que responder, llamadas que atender, palabras que esperaban ser traducidas… En definitiva, mucho trabajo. Sabemos que esta situación en una época de crisis como la que vive Europa y, especialmente España, es privilegiada, por lo que no nos podemos quejar sino más bien celebrar que el esfuerzo empleado en este proyecto llamado Wordwire esté dando sus frutos.

Durante este tiempo de estrés laboral también hemos tenido que hacer múltiples presupuestos, pedidos, facturas… y, con tanta cifra, no hemos podido reprimir las ganas de escribir acerca de una situación diaria que nos afecta como traductores e intérpretes, un sector compuesto por autónomos en gran parte: la guerra de precios.

Al hablar de este asunto, al igual que en otros momentos, hemos de diferenciar la traducción de la interpretación, pues, al ser dos disciplinas distintas, aunque relacionadas, sus circunstancias también lo son. Empecemos por la traducción.

Aunque la situación puede variar dependiendo de cada país, vamos a describir la situación general en la actualidad. Numerosas veces nos han preguntado amigos o familiares “¿cuántas páginas traduces al día?”, algo que nos demuestra que nuestro trabajo diario necesita una explicación para poder entenderse mejor. Suponemos que esta pregunta se debe a que la sociedad en general nos considera traductores de libros, y, sin embargo, no se reflexiona acerca de todo lo que nos rodea y necesita ser traducido: las instrucciones de nuestra nueva cámara digital, el texto de un programa informático que se lanza a nivel internacional, el menú de nuestro televisor de 32 pulgadas, el videojuego al que estamos jugando últimamente, la página web de nuestra tienda habitual, la etiqueta de nuestro champú preferido… ¡Miles de productos que no tienen páginas!

Para todo aquel que desconozca nuestro sector y se haga esa misma pregunta, la clave es la siguiente: cuando se trata de traducir palabras por escrito, un texto no se contabiliza por páginas sino por palabra. Es decir, una palabra tiene una tarifa X, y un texto se compone de una determinada cantidad de palabras que conforman el precio total de la traducción. Así de sencillo. Las variaciones de precio pueden depender de diversos factores: idiomas de destino más o menos comunes (más hablados o traducidos globalmente, ya que hay más traductores con el inglés en su combinación lingüística que con el zulú…), dificultad del texto de origen (obviamente, no se necesita la misma preparación para un texto acerca de turismo que para un texto acerca de ingeniería aeronáutica, por ejemplo…), si se trata de una traducción jurada u “oficial” o una traducción ordinaria… Hemos de considerar cada texto por separado, evaluarlo y seleccionar un traductor con la formación adecuada para ello, porque como hemos dicho repetidas veces, aunque los traductores sean bilingües, esa formación lingüística de largos años no es el único requisito para poder traducir con unos niveles mínimos de calidad: es necesario conocer las técnicas que se utilizan para poder afrontar cada tipo de texto, el vocabulario específico en ambos idiomas (publicitario, legal, médico, informativo, químico, económico, informático… todos los que os podáis imaginar), el registro requerido… Incluso muchos traductores están especializados en un solo tema debido a la dificultad que puede suponer, ya que deben ser expertos en el mismo para poder crear textos en el idioma de destino que sean entendibles, fluidos y no “suenen a traducción”. Nada fácil, ¿no creéis?

Pasemos ahora a la interpretación. Debido a que este tipo de trabajo no es escrito sino oral, no se podría contabilizar por palabra, por lo que se contabiliza por tiempo: horas, media jornada o jornada completa. En muchos países se hace una distinción asimismo según el tipo de interpretación o el esfuerzo que esta requiere: si es una interpretación de una conversación entre dos personas se aplicaría un precio (la llamada interpretación de enlace: una persona se comunica brevemente, por ejemplo, en inglés, se detiene, el intérprete traduce el contenido hacia, por ejemplo, español, el interlocutor del idioma de destino respondería en español, el intérprete traduciría hacia el inglés, etc.), mientras que si se trata de una interpretación simultánea (en una conferencia, por ejemplo, el intérprete trabaja desde su cabina situada en un lugar discreto de la sala, escucha por sus auriculares el discurso en inglés, por ejemplo, y lo traduce simultáneamente hacia el español) o consecutiva (un orador pronuncia su discurso durante un tiempo prolongado, mientras el intérprete toma notas del contenido y, una vez terminado, lo reproduce en su totalidad en el idioma de destino) el precio variaría considerablemente.

Aquí no solo se valora o remunera el conocimiento lingüístico del profesional y el resultado que pueda dar, sino el nivel de esfuerzo requerido para cada situación. En el caso concreto de la interpretación simultánea, no solo es una técnica que se puede aprender en la universidad o en un posgrado, es una habilidad un tanto exclusiva. Al igual que en la traducción, una interpretación requiere una formación lingüística prolongada y un grado de especialización, además de una preparación previa al evento exhaustiva: un intérprete necesita dedicar días completos a la preparación del tema de su próxima conferencia (recordamos que, a pesar de ser lingüistas, debemos comunicar un mensaje a médicos, biólogos, pilotos, políticos, ejecutivos… en su propio “idioma” o en su jerga profesional).

Una vez explicadas ambas disciplinas a grandes rasgos, creemos que os encontraréis en un punto en el que podréis entender mejor nuestro trabajo, pero muchas personas que encargan traducciones desconocen todo este contexto. Y es aquí donde empieza la guerra.

Por un lado, nos encontramos con clientes respetuosos, que valoran nuestra profesionalidad y nuestro trabajo y confían en nuestras manos traducciones o interpretaciones que necesitan para comercializar sus productos, legalizar alguna situación o avanzar en sus negocios. Al igual que aceptamos el precio que nos estipula un fontanero al arreglarnos la cañería o un cerrajero cuando nos hemos quedado en la calle con las llaves dentro de casa, nosotros aplicamos una tarifa que nuestros mejores clientes aceptan. Es un placer trabajar con ellos desde el respeto mutuo.

Sin embargo, por otro lado nos encontramos con clientes o futuros clientes que por desconocimiento o por poca valoración de nuestro trabajo intentan “regatear” continuamente nuestras tarifas o, en un intento desesperado de ahorrar costes, contratan a personas sin la formación adecuada dispuestas a aceptar tarifas mucho más bajas de las estipuladas con resultados nefastos. Es una situación que se repite tanto en la traducción como en la interpretación, en esta última muy a menudo, debido a que los precios son más altos. Esta “guerra de precios” en nuestro sector o continua negociación es cuanto menos agotadora, además de, en ciertos casos, ofensiva, ya que no se valora la profesionalidad y el esfuerzo requeridos en una profesión tan exigente.

Por tanto, nos gustaría que todos nuestros lectores, independientemente de su papel en esta “guerra” reflexionaran sobre este tema para poder entender nuestra profesión mejor, que es el objeto de nuestro blog al fin y al cabo.

Compartimos con vosotros un vídeo que ilustra a la perfección nuestra reacción ante situaciones semejantes (para los que no hablen inglés, el cliente del restaurante desea pagar el precio de un plato de comida rápida a pesar de haber comido un solomillo, porque no les entra en el presupuesto; el cliente de la tienda desea pagar más de la mitad por un DVD o que se le aplique algún descuento inexistente; y la clienta de la peluquería quiere corte y color, a pesar de que solo piensa pagar corte y, si a su marido le gusta el resultado, la próxima vez que se haga ese tratamiento lo pagará por completo).

Si queréis compartir vuestra opinión al respecto o habéis sufrido situaciones similares, nos encantará escucharlas.

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Empezamos el año 2013 con mucha energía

Estimados lectores:

En primer lugar, nos gustaría desear un feliz año nuevo a todos aquellos que nos siguen actualmente, así como a los lectores venideros. Os agradecemos vuestro apoyo e interés y seguiremos intentando ofreceros contenido relevante que os acerque cada vez más a nuestro sector.

Para comenzar el año nos gustaría hacer una reflexión acerca del futuro de nuestro sector. Al igual que en los demás sectores, la crisis financiera ha supuesto un obstáculo para que nuestro sector se desarrolle desde que esta se inició y, sobre todo, se recrudeció. Cada vez más, los profesionales de este sector vemos cómo muchas empresas públicas y privadas deciden prescindir de servicios lingüísticos profesionales bien porque no se les da la importancia debida (qué decir del clásico “yo sé un poco de inglés, yo me encargo“), o bien porque han visto reducidos sus ingresos y los servicios lingüísticos se quedan fuera de los presupuestos. Por otro lado, muchas de las empresas que sí siguen dándole importancia a un servicio lingüístico de calidad están pasando un momento muy duro, por lo que nuestras oportunidades de crecimiento se ven obstaculizadas en muchos casos. Esta es la situación en nuestro sector, pero estamos seguras de que es una historia que se repite a lo largo de las diferentes industrias.

Sin embargo, ya que nuestra actitud ante la vida y los negocios es de afrontar las dificultades con una sonrisa en la cara, vamos a pensar en positivo. Debemos destacar que, aunque el sector de la traducción y la interpretación se ha visto afectado por la crisis económica mundial, bien es cierto que no es de los sectores más tocados, y por esa razón estamos saliendo adelante en medio de este tumulto económico. Damos gracias a todas las empresas que han confiado en nosotros durante este periodo difícil.

Este año que comienza nos brinda muchas posibilidades atractivas:

– Seguiremos ofreciendo servicios de traducción de calidad a nuestros actuales clientes y abriéndonos paso en el mercado para que nos conozcan y se sepa que nuestro profundo conocimiento no solo de los idiomas que ofrecemos, sino también de los sectores interrelacionados con el nuestro, es un punto muy a favor a la hora de contratar nuestros servicios.

– Nuestros intérpretes seguirán recorriendo la geografía europea para mediar lingüísticamente en las situaciones que lo requieran, demostrando siempre profesionalidad, bilingüismo y un gran respeto por los clientes.

– Emprenderemos nuevos proyectos de los que os hablaremos muy pronto, ahora mismo se encuentran en proceso de gestación…

– Y por último, seguiremos afrontando todos nuestros proyectos con mucha ilusión y muchas ganas, para que el resultado de nuestro trabajo sea simplemente el mejor.

Sin más, nos gustaría desearos lo mejor para este año 2013 y que la maldición de la crisis termine muy pronto. Mientras lo hace, trabajaremos juntos para crear un mercado internacional digno de admiración.

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FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

Queridos lectores de Wired into Words:

En este primer año como bloggeros, y segundo año como empresa, hacemos balance de todo lo que ha acontecido tanto en nuestra empresa como a nuestro alrededor.

Con mucho esfuerzo y tesón, hemos conseguido clientes nuevos, a los que queremos agradecer desde aquí que hayan depositado su confianza en nosotros. Sois los que hacéis que esta red internacional de lingüistas llamada Wordwire funcione y siga adelante.

Asimismo, hemos consolidado nuestra cartera de clientes existentes, les agradecemos que hayan confiado en nosotros desde el principio, y que, tras los resultados obtenidos, hayan seguido haciéndolo. Gracias a vosotros nos animamos a mejorar cada día un poco más para dar el máximo de nosotros.

Por otro lado, hemos intentado poco a poco darnos a conocer ante el mundo, no solo como traductores e intérpretes, sino como mediadores entre culturas. Esta es la idea que nos hace seguir adelante, ya que creemos que nuestra labor es muy importante en tiempos en los que la falta de comunicación y el desconocimiento están llevando a grandes conflictos.

No solo hemos intentado llegar a más ojos y oídos, sino que hemos empezado a compartir información con la comunidad de internet. Desde nuestros inicios en esta andadura del ciberespacio, hemos compartido conocimientos acerca de nuestro sector y hemos contado con la colaboración de expertos que se han brindado a ayudarnos y a los que no les ha importado invertir un poco de su preciado tiempo en colaborar con nosotros y compartir sus conocimientos y experiencias para que nuestro contenido sea auténtico, relevante y fiable. Gracias de corazón por colaborar de forma desinteresada con nosotros y ayudarnos a acercar nuestra profesión al resto del mundo.

Somos conscientes de que todo este esfuerzo es aún más grande debido a los tiempos que corren: la crisis financiera que vivimos nos rodea allá donde vayamos, y dificulta todos los pasos un poco más. Pero nuestra actitud ante la crisis es afrontarla como un reto, luchando por seguir adelante y echándole ganas cada día para poder conseguir nuestros objetivos a corto y largo plazo. Esta actitud nos ha funcionado y está dando sus frutos, por lo que seguiremos luchando en este año que entra para ofrecer los mejores servicios lingüísticos a empresas y particulares, y para crear ese puente entre lenguas y culturas que es tan necesario en el actual mundo globalizado.

Gracias a todos por vuestra confianza, seguiremos trabajando para que las personas puedan comunicarse entre sí.

Os deseamos que este año que entra esté lleno de trabajo, oportunidades y buenos resultados.

¡Felices fiestas y próspero año nuevo!

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La Internacionalización: el futuro de nuestras empresas

En la actualidad cada vez es más habitual oír hablar del concepto de internacionalización, que no es otra cosa que la salida de una empresa al mercado exterior. Este concepto no es nada nuevo, pues en las primeras décadas del siglo XX ya había empresas que se expandían en países diferentes a su país de origen. Sin embargo, hoy en día es una realidad a la que cada vez más empresas hacen frente, no sólo por el mero hecho de ser una empresa de perfil exportador, sino también por necesidad. Debido a la gran crisis que nos azota, la cual parece no tener fin, numerosas empresas ven la internacionalización como la única salida para su subsistencia.

Actualmente, gracias al fenómeno de la globalización, la introducción y el establecimiento de una empresa en un mercado extranjero son cada vez más sencillos. Además tenemos herramientas a nuestra disposición para facilitar el proceso, como puede ser el apoyo prestado por los diferentes gobiernos y las consultorías de comercio exterior. Estos organismos ofrecen asesoramiento, búsqueda de información, formación, subvenciones, ayudas para asistencia a ferias, concierto de entrevistas con potenciales clientes extranjeros, servicios de posicionamiento de los productos en el mercado de destino, entre otros servicios.

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Otra gran ventaja con la que puede contar una empresa en vías de internacionalización hoy día es que, aunque es recomendable tener conocimientos lingüísticos a cierto nivel, no es necesario conocer a la perfección el idioma del país o los países en los que desea implantarse, pues la formación universitaria de profesionales como traductores e intérpretes garantiza que puedan acudir siempre a un profesional de la lengua de dichos países. Esta posibilidad facilita enormemente el proceso de internacionalización de una empresa y, en muchos casos, sin ella, el proceso sería casi imposible, pues se trata de un detalle imprescindible y, lamentablemente, muchas veces pasado por alto.

Para profundizar más en este tema, hoy contamos con la colaboración y experiencia de Juan José Roca, Director de programas de Internacionalización de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y copropietario de Roca y Osorno S.L., consultoría de Juan José Rocacomercio exterior que ofrece soluciones de estrategia internacional a empresas. Juan José Roca va a compartir con nosotros información muy útil sobre este fenómeno, para lo cual le hemos hecho algunas preguntas:

– ¿Cuál es la situación actual de la internacionalización?

Actualmente, por las circunstancias económicas que todos conocemos, es casi la única salida para la supervivencia de las empresas, pues el mercado nacional está muy “deprimido” y casi todas las empresas están intentando internacionalizarse a marchas forzadas. De hecho, las exportaciones se han incrementado mucho. Hoy en día internacionalizarse es cuestión de supervivencia, es vital.

– ¿Es la internacionalización algo realmente necesario hoy en día?

La internacionalización de las empresas, en el contexto de la globalización, siempre ha sido una oportunidad y una necesidad para las empresas nacionales. En estos momentos, tal como hemos dicho, con la situación económica, es una necesidad de supervivencia en la mayoría de los casos. De hecho, las empresas que estaban internacionalizadas antes de la crisis, han podido sobrevivir y seguir adelante con su negocio con menores esfuerzos que las que no se habían preocupado por los mercados exteriores.

Además de ser una necesidad, lo que hayamos conseguido con la internacionalización será asegurar el futuro de la empresa, su crecimiento y su rentabilidad.

– ¿Qué beneficios puede aportarle a una empresa su internacionalización?

Los beneficios son muchos: un mercado mayor, mejorar su propia gestión y rentabilidad en el mercado nacional, hacer una organización más preparada para asumir cambios y ser más competitiva, entre otros muchos. Pero hay que señalar que la internacionalización no se realiza de la noche a la mañana, sino que es un proceso a largo plazo y hay que hacerlo tomando riesgos, pero medidos.

– ¿Y qué inconvenientes puede encontrarse una empresa que ha tomado esta decisión?

Los inconvenientes, generalmente, son la falta de recursos para acometer la internacionalización, pero hay instituciones como el Icex y Extenda que pueden ayudar en la parte económica y en la de asesoramiento.

Para suplir esos inconvenientes que se pueden presentar es necesario que cuenten con profesionales que conozcan el proceso de internacionalización y que les eviten los errores más comunes por desconocimiento, que suelen costar mucho dinero a las empresas y que les pueden llevar a pensar que el mercado internacional no es para ellos.

– ¿Está cambiando el concepto que teníamos de la empresa hasta ahora?

Son muchas cosas las que están cambiando. Parece que queda claro que la única forma de generar puestos de trabajo es mediante las empresas privadas y que son las que nos pueden sacar de esta situación económica, y cada vez más personas son conscientes del papel que juegan como generadoras de riqueza.

También debemos cambiar a nivel popular el concepto de empresa, pues se piensa en grandes multinacionales y resulta que más del 90% del tejido empresarial andaluz y español son pymes, pequeñas y medianas empresas que generan empleo y riqueza en la zona en que se encuentran.

Debemos pensar que los emprendedores, que luego serán empresas, son el camino que nos sacarán de la situación de depresión económica, independientemente de las políticas de los gobiernos, que obviamente, deben ir en la dirección de facilitar la creación y el crecimiento de las empresas.

 – ¿Qué pasos debe dar una empresa antes de salir al mercado exterior?

El primer paso es que la dirección de la empresa esté convencida de la necesidad de internacionalizarse. Sin eso, poco se puede hacer.

En segundo lugar, cambiar la mentalidad y pensar en un sentido amplio en el mercado, no sólo el que está cerca de mi empresa. Este paso debe darlo todo el personal que trabaja en la empresa.

En tercer lugar, acometer el plan de internacionalización antes de salir al mercado exterior y dentro de este, hacer un diagnóstico de internacionalización que nos dirá si la empresa está preparada para poder salir fuera y, en caso contrario, qué cosas se deben cambiar antes de poder internacionalizarse. Es vital para que la internacionalización sea un éxito.

– ¿Qué ayudas y/o subvenciones existen actualmente para las empresas que deciden dar el gran paso?

Actualmente, son escasos los recursos públicos, en comparación con los que había antes para internacionalización. En cuanto al Icex, se puede utilizar el Icex Next.

Por parte de Extenda sigue habiendo ayudas que parece que se pueden incrementar en los siguientes meses. Para conocer las ayudas que están a su disposición, lo mejor que pueden hacer es visitar ambas instituciones donde les asesorarán acerca de los programas activos.

 – ¿Qué otros servicios profesionales pueden necesitar estas empresas?

Las instituciones cumplen su labor de iniciadoras y de ayuda en los pasos iniciales, pero es necesario que dispongan de un profesional de comercio exterior dentro de su empresa para dar continuidad a los pasos iniciales. Esta necesidad la pueden cubrir de muchas maneras y de forma económica.

Por una parte, pueden contratar a becarios en segunda fase de Extenda (becarios que ya han tenido una estancia de un año en los mercados exteriores), cuyo coste es asumible por las pymes. Para ello han de dirigirse a Extenda para ver los plazos y las condiciones. Es muy interesantes, pues tienen dentro de la empresa a un experto en comercio exterior a un precio muy reducido.

También pueden contratar dentro de Extenda a personas formadas en el programa de “Profesionales Internacionales”.

Otra posibilidad es acompañarse de profesionales con mayor grado de experiencia, como empresas de consultoría en comercio exterior. Pueden convertirse en su departamento de comercio exterior externo a unos precios menores de lo que tendría un profesional de esas características dentro de su plantilla. Este tipo de servicio puede solucionarle todos los aspectos del comercio exterior, desde un estudio de mercado específico, hasta el transporte y documentación para aduanas, negociaciones con clientes, contratación, etc.

– ¿Es requisito indispensable que los miembros de una empresa dominen idiomas a la perfección para lanzarse al mercado exterior?

Es deseable que se hablen idiomas en la empresa y se conozca el idioma del mercado destino, pero también hay personas que nos pueden ayudar en estas tareas, sobre todo en las negociaciones comerciales con clientes extranjeros que dominan el idioma a la perfección y es un momento clave del proceso de exportación.

Es importante en la empresa que se pueda contestar una llamada telefónica o un correo electrónico. Pero es indispensable que, cuando se traduzca la página web de la empresa y el material promocional en el mercado destino, lo realicen profesionales que dominen el idioma y conozcan las características culturales de los países. En el área de promoción y comunicación con el mercado hay que hacerlo con profesionales que dominen el idioma y cultura, pues si se hace mal, la imagen de la empresa en el mercado no será la adecuada y, lógicamente, conseguir las esperadas ventas será muy difícil.

Como podemos deducir de la valiosa información que nos proporciona Juan José, la internacionalización permite aumentar la competitividad de las empresas y garantiza su éxito. Casos de éxito de empresas españolas en su internacionalización pueden ser: INAUXA, INGENA SA, NTRGlobal, BUYVIP y EVERIS.

Por otro lado, no solo es fundamental contar con el asesoramiento y los servicios de profesionales que te guíen durante el proceso, sino que también lo son tu imagen y tu marca. Todos hemos oído hablar de casos como el del Mitsubishi Pajero, que tuvo que ser lanzado en el mercado hispano como Mitsubishi Montero debido a las connotaciones que tanto en España o en Latinoamérica tiene el término inicial, así como otros casos como el del Nokia Lumia, el cual también fue fruto de polémica, ya que “lumia” significa prostituta en español (caso que luego se esclareció, el cual resultó ser resultado de una ardua investigación lingüística). Podemos encontrar numerosos casos como estos, y no solo referidos a marcas o terminología, sino también a colores e imágenes, los cuales en determinados casos se deben adaptar a la cultura de destino. Por ejemplo, el rojo en Europa occidental significa peligro, o una señal de advertencia, mientras que en China significa alegría y celebración; y el blanco significa pureza en Europa, y en Japón y en China significa muerte y tristeza. Este proceso de adaptación lingüística y cultural se conoce como localización.

El frecuente desconocimiento de los departamentos de marketing de las culturas de destino, o la falta de consciencia que suelen tener las empresas ante lo fundamental de contar con la ayuda de un lingüista profesional (en lugar del Google Translator o de un amigo o familiar que vivió x años en Estados Unidos) que apoye su plan de internacionalización, puede hacer que todo el esfuerzo realizado para internacionalizarse resulte un fracaso, como es el caso de una muy conocida empresa pastelera andaluza que no consigue exportar por ser su producto un perecedero y por desconocer el mercado del producto.

Por tanto, desde aquí, queremos animar a todos los empresarios a que se decidan a dar el salto. Si lo hacen de la mano de profesionales, el éxito está asegurado. Y si tras leer este post se os han planteado dudas o la posibilidad de internacionalizar vuestra empresa y necesitáis más información, no dudéis en poneros en contacto con nosotros.

Gracias por leernos y compartid este post para que pueda llegar a todos aquellos empresarios a los que pueda estar rondándole la idea de internacionalizarse por la cabeza 🙂

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Interpretación de servicios públicos: el caso de España

Estando de turismo en China, me encontraba yo disfrutando de unas merecidas vacaciones y del impresionante paisaje que me regalaba la Gran Muralla cuando de repente… ¡me tuerzo un tobillo! “No pasa nada”, pensé “esto me lo vendo yo con los conocimientos de primeros auxilios que aprendí en los Boy Scouts y sigo adelante”. Seguí caminando y, lo que parecía un dolor inicial y pasajero, se tornó en un dolor insoportable y permanente. “Voy a echarle un vistazo al pie a ver qué me encuentro…”. Para mi sorpresa, el color y grosor de mi tobillo comenzaron a asemejarse a una uva madura y el dolor no cesaba… “Acéptalo, no hay remedio, tienes que ir al hospital”, me dijo mi acompañante. Hasta ese momento, siempre habíamos estado acompañados del guía, con quien nos comunicábamos en inglés y que fue tan amable de acompañarnos hasta encontrar el hospital, pero una vez allí… estábamos solos ante el peligro. ¿Qué hacer en una situación semejante? Seguro que más de uno de nuestros lectores se ha encontrado preguntándose lo mismo en algún momento…

Para situaciones de este tipo surgió la interpretación de los servicios públicos. Este tipo de interpretación es la que ofrecen organismos públicos tales como hospitales, juzgados, comisarías de policía, oficinas de empleo, etc. para aquellas personas que, residan o no en el país en cuestión, no puedan comunicarse adecuadamente en el idioma o los idiomas oficiales del país.

A pesar de ser un servicio más que necesario en países con una industria turística importante como el caso de España, y que cada vez cobra más importancia debido a la sociedad globalizada en la que vivimos, aún es una profesión joven en muchos países, y la situación es distinta dependiendo del país. Es sorprendente que no se preste la suficiente atención a este tipo de interpretación o que no se le de la importancia que merece, ya que, como os podéis imaginar, cualquiera de nosotros se puede encontrar en una situación de este estilo y que su empleo, situación legal o incluso su vida pueda depender de ese intérprete que media entre los servicios públicos y el extranjero.

No es difícil imaginar la tremenda responsabilidad que recae en el intérprete en cuestión, que no solo debe contar con conocimientos lingüísticos y del campo profesional específico, sino culturales, ya que hay gestos o situaciones que difieren en gran medida de un país a otro y, si se conocen, pueden evitar conflictos mayores, (¿alguien ha probado a pedir 2 sandwiches en Inglaterra alguna vez? Si los pides con la palma mirando hacia el dependiente todo irá bien, pero si se nos ocurre girar la palma hacia el otro lado, es posible que la cara de nuestro interlocutor cambie… e incluso que nos ganemos una contestación poco amigable…).

Para tener una idea más concreta sobre este servicio, en esta ocasión contamos con Carmen Toledano Buendía, profesora titular de la Universidad de La Laguna y Directora del Experto Universitario en Traducción e Interpretación de los Servicios Públicos (EUTISC).

Carmen, es un placer contar contigo para esta entrada en nuestro blog. Antes que nada, nos gustaría que nos hablaras un poco sobre la profesión del intérprete de servicios públicos en España. ¿Qué requisitos son necesarios para poder trabajar como intérprete de servicios públicos?

En la actualidad no es necesario ningún requisito para trabajar como intérprete de servicios públicos en España. Se trata de un ámbito poco regulado y la situación es muy variada, incluso dentro de la propia Administración del Estado. Algunos traductores / intérpretes han pasado una oposición, otros son contratados a través de agencias, y en otras casos lo hace la administración o el cliente directamente. Pero el denominador común es que no se exige ningún tipo de titulación ni formación específica ni en traducción e interpretación y mucho menos en interpretación en servicios públicos para ejercer como intérprete en ese ámbito.

Sabemos que en otros países europeos, como en el caso de Reino Unido, esta profesión está muy desarrollada, y regulada, ¿es ese el caso en España? ¿Puede un intérprete sin formación llevar a cabo este trabajo, aunque no sea la situación ideal? ¿Hay que estar colegiado o ser miembro de alguna organización profesional?

En España no existe ningún registro oficial de traductores e intérpretes en SP ni existe un colegio oficial de traductores e intérpretes. Sí existen asociaciones profesionales que desempeñan una labor muy importante en el proceso de reconocimiento profesional y en la formación continuada de sus miembros. Desde luego no es ésta la situación ideal. Todavía se piensa que para interpretar en estos contextos es suficiente con hablar el idioma y se desconoce la dificultad y complejidad de la labor, así que es muy frecuente –cabría decir que es lo normal- que las necesidades de mediación interlingüística se solucionen de manera improvisada, recurriendo a empleados de otras áreas de la propia institución con ciertos conocimientos de idiomas, a voluntarios, a los propios acompañantes de los usuarios (a veces niños o familiares implicados en el conflicto en el que se trata de mediar), etc. Hay muchos estudios que han puesto de manifiesto las importantes deficiencias en los procesos de comunicación mediados por intérpretes no profesionales no sólo en la precisión de la información que se transmite –lo que se dice y cómo se dice-, o en la adopción de papeles que no les corresponden actuando como consejeros, asesor, por ejemplo, sino incumpliendo principios deontológicos básicos como la neutralidad o la confidencialidad que pueden tener consecuencias muy graves tanto para el cliente como para la institución. Estas deficiencias pueden poner en peligro el bienestar e incluso la salud del usuario de los mismos, y redundan en el mal aprovechamiento de los recursos que las instituciones ponen al servicio de los ciudadanos.

Dado que los intérpretes de servicios públicos pueden trabajar en todo tipo de situaciones, entre las que se incluyen juicios o visitas médicas, ¿qué tipo de responsabilidad tiene el profesional en cuanto a su trabajo? En caso de algún error de traducción, ¿ante quién responde?, ¿tiene algún tipo de protección por parte de algún organismo?

En el ámbito judicial penal, el único en el que la presencia del intérprete es obligatoria cuando el usuario (acusado, testigo, etc.) no habla español, el intérprete debe firmar un juramento donde se compromete a transmitir fielmente y de manera completa lo que se diga. En la práctica y a pesar de ello, muchas malas prácticas quedan impunes, como de hecho han denunciado plataformas como Jueces para la Democracia. En cuanto a la protección, este es un tema que suscita un gran debate en el ámbito de la interpretación, especialmente en contextos judiciales y policiales. Hace tan solo unas semanas que se les ha asignado un número oficial a los traductores e intérpretes jurados y se espera que ese sea el primer paso para proteger su identidad y que sus datos no sean tan públicos y localizables. Pero lo cierto es que en muchos documentos judiciales sigue apareciendo el nombre y número de identidad del intérprete, de manera que éste queda desprotegido frente a posibles represalias de delincuentes que pretenden que se traduzca lo que a ellos les conviene.

Ya que hemos mencionado la formación, nos gustaría que nos dieras una idea sobre el tipo de formación necesaria para llevar a cabo esta profesión, es decir, la formación que reciben los alumnos del EUTISC.

Para actuar como intérprete de servicios públicos de manera profesional se deben conocer en profundidad las lenguas de trabajo, diferentes variedades y registros, la terminología específica de los diferentes ámbitos donde se desarrolle su labor; dominar las modalidades propias de la interpretación para los servicios públicos (enlace, consecutiva, susurrada, telefónica) y las técnicas de traducción escrita para la transferencia de documentos habituales en dichos contextos. Asimismo es importante conocer los contextos y protocolos de actuación de las situaciones comunicativas y culturales en los que se requiere la mediación interlingüística.

En el EUTISC formamos intérpretes para mediar tanto en ámbitos jurídico-administrativo (juzgados, comisaría, oficinas de extranjería, etc.) como socio-sanitarios (hospitales, servicios sociales, escuelas, etc.). Las clases de lengua, de traducción e interpretación están complementadas por una serie de seminarios teóricos, charlas y conferencias sobre materias como derecho procesal, derecho del trabajo y ley de extranjería, violencia de género, atención sanitaria, oficina de asilo y refugio, etc.,  que familiarizan a nuestros estudiantes con los contextos de trabajo. Al final del curso, los alumnos tienen 60 horas de prácticas de interpretación en diversas instituciones, lo que les permite conocer de primera mano las particularidades del ejercicio profesional

Volviendo al caso español, ¿cómo pueden los organismos públicos contratar estos servicios?, ¿hay algún servicio lingüístico público que los facilite o se contratan los intérpretes directamente y sin intermediarios?

Al no existir un sistema de acreditación para la práctica no hay tampoco un listado al que solicitar intérpretes profesionales. A aquellos organismos que necesiten asistencia lingüística para atender a personas que no hablan español y no tengan cubiertos estos servicios les aconsejaría que contactaran con asociaciones profesionales o con los centros universitarios que imparten cursos de especialización en esta modalidad de interpretación. Allí les podrán poner en contacto con intérpretes con formación.

En cuanto a la parte del cliente, es decir, la persona que no habla el idioma del país y necesita utilizar los servicios de un intérprete de servicios públicos, ¿crees que en general se conoce esta opción entre la comunidad extranjera residente en España?, ¿tendría que pagar un cliente alguna tarifa por utilizar estos servicios?

Como mencionaba anteriormente, la legislación española garantiza la asistencia de un intérprete a aquellas personas que no hablan español exclusivamente durante los procesos penales de manera gratuita. En el resto de las situaciones y entornos, tanto judiciales como sanitarios, la administración no tiene obligación de ofrecer servicios de interpretación por lo que es el cliente el que debe contratarlo de manera individual. Hay algunos centros hospitalarios que cuentan con servicios de interpretación telefónica, o comisarías, principalmente en núcleos turísticos, que tienen también traductores e intérpretes para atender las necesidades de la población extranjera pero no es lo habitual. Algunos de nuestros ex-alumnos tienen, por ejemplo, clientes británicos residentes en la isla que los contratan para acudir a las consultas médicas.

En tu opinión como experta en el sector e investigadora durante los últimos años, ¿qué mejoras se han experimentado?

Hemos avanzado muchísimo durante los últimos años en la investigación y la formación en interpretación para los servicios públicos. Era una rama de los estudios de traducción e interpretación menos conocida. Sin embargo en estos momentos hay un desfase entre la madurez académica de la disciplina y la práctica profesional. Todas esas investigaciones tienen que llegar a los diferentes agentes y proveedores de servicios para que conozcan la importancia y las ventajas de la profesionalización y regulación del sector. Creo que no son conscientes de las consecuencias y riesgos que supone dejar la mediación en manos de personas con muy buena voluntad pero sin la capacitación adecuada.

Suponemos, por tanto, que aún queda mucho por hacer, ¿qué principales objetivos destacarías a corto y largo plazo?

El principal objetivo a corto plazo es  diseñar un sistema de acreditación de intérpretes para poder cumplir con las exigencias de la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al derecho a interpretación y a traducción en los procesos penales aprobada en 2010 y que debe implementarse en los países miembro antes de octubre de 2013. El objetivo de esta directiva europea es garantizar el derecho de las personas a ser asistidas por un traductor/intérprete cualificado durante los procesos penales que se desarrollen en los países de la Unión, siempre que no comprendan la lengua del procedimiento. El texto menciona explícitamente la necesidad de que los traductores e intérpretes que asisten al sospechoso, al detenido o al encausado en los tribunales posean la necesaria cualificación. Sugiere además que los Estados Miembros deben establecer algún sistema de control sobre la idoneidad de la traducción e interpretación.

Simultáneamente debemos ir concienciando a las autoridades, a los usuarios y a las mismas personas que actúan como intérpretes sin la capacitación adecuada, acerca de la importancia de la formación para poder ofrecer un servicio con todas las garantías de calidad.

A largo plazo, el objetivo sería contar con modelos de prestación de servicios de asistencia lingüística como los que vemos en Suecia, Reino Unido, Australia y Canadá, donde la interpretación en los servicios públicos es una profesión asentada y reconocida por la sociedad y las administraciones implicadas y con una cobertura académica acorde a esta consideración.

Nos quedamos con una muy buena sensación sobre el gran trabajo que profesionales como Carmen están llevando a cabo para mejorar esta profesión, y nos despedimos con estos objetivos en mente: ¡Esforcémonos para conseguir que en España haya servicios lingüísticos públicos de calidad!

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Hey, Mr. Waiter!

El tema que tratamos hoy ha dado muchísimo que hablar durante años, tanto entre los profesionales de la traducción, siempre al acecho de una falta de ortografía o una palabra que consideremos mal traducida, como entre aquellos que hablan idiomas y simplemente son observadores: la traducción de los menús o cartas de restaurantes.

¿Quién no se ha visto en un país extranjero, agotado después de disfrutar de un largo día de turismo, se ha dirigido al restaurante de turno con un pellizco en la barriga producido por el hambre y la ilusión de lo nuevo, y ha visto sus ilusiones frustradas cuando al sostener esa carta no entendía absolutamente nada? Más de uno nos hemos aventurado a pedir al azar cualquier plato, con la única certeza de que se trata de carne o pescado…

¿Y qué me decís del caso de aquellos no pocos extranjeros que visitan nuestro país cada verano, salen de la playa con dirección al chiringuito más cercano, se han relajado frente a la carta y han contemplado aterrorizados una carta “traducida” de la que no pueden sacar nada en claro? El pan nuestro de cada verano…

Evidentemente, estas traducciones no se han encargado a un profesional, sino a alguien con pocos idiomas, un diccionario y mucha imaginación… o al temido Traductor de Google…

Un restaurante debe contar con ciertos factores clave para poder triunfar ante un público más amplio que el del país en el que se encuentra. Ambiente, decoración y un buen servicio son esenciales, pero el objetivo principal de una persona al llegar a un restaurante es alimentarse, y por esta razón, el menú es lo más importante. Se puede decir que el éxito del restaurante depende al 100% de la carta que ofrezca, ya que es su imagen y el vínculo entre el restaurante y el comensal. Por ello, no se debe menospreciar el poder de una buena carta.

Dejando de lado la importancia de un buen diseño, o la claridad a la hora de denominar y describir un plato, nos centramos en lo que realmente nos incumbe en este blog: la traducción. Para aquel que no lo haya pensado, los menús son extremadamente difíciles de traducir, ya que no se trata de traducir un ingrediente en concreto en un momento dado, sino de trasladar un concepto culinario y cultural a una persona que probablemente provenga de un contexto en el que no existe nada parecido. Este concepto no solo debe trasladarse de forma fiel y clara, como es el caso de las traducciones de muchos tipos de textos, sino también de una forma apetitosa que seduzca el paladar del comensal a partir de la idea que se pueda formar en su mente con la descripción que se le ofrezca en su idioma.

¿Difícil? Sí, pero no imposible.

En el sector de la traducción nos sorprende encontrar soluciones surgidas de las nuevas tecnologías, como en el caso de ciertas aplicaciones para teléfonos móviles que aseguran facilitar en gran medida una estancia en el extranjero al tener la capacidad de traducir un menú con solo utilizar la cámara del teléfono. Sin duda, estas aplicaciones son útiles, ya que ofrecen ciertas traducciones a tiempo real, pero hay que plantearse hasta qué punto. El ejemplo más claro que se nos ocurre es que hay platos básicos que pueden traducirse con facilidad, como filete de pollo, o boquerones fritos; o platos muy conocidos que ni siquiera necesitan traducción, como nuestra internacional paella, una fondue suiza, o un cuscús marroquí. Pero, ¿qué ocurre cuando nos encontramos con platos igualmente habituales en la gastronomía de un país pero más elaborados y menos conocidos? En el caso de España, podemos encontrar una gran riqueza de términos culinarios de lo más variopintos: pipirrana, salmorejo, pisto, puntillitas, chanquetes, huevos a la flamenca, puchero con todos sus avíos… Y qué decir de los platos que no pertenecen a la gastronomía tradicional y son realmente exclusivos de un restaurante en concreto (cómo no acordarse de los platos deconstruidos del gran Ferrán Adriá).

Un miembro de nuestro equipo nos comentó una anécdota perfecta para ilustrar la dificultad de este tipo de traducción. En el bar donde iba a desayunar la empresa que les hizo el diseño de la carta se encargó también de hacérsela directamente en inglés, y, a primera vista, no parecía que fuese una traducción procedente del traductor de Google ni nada parecido. Sin embargo, al no ser profesionales de la traducción, habían traducido cosas como “magreta” (producto adobado, elaborado con panceta magrosa de cerdo) como “duck breast” en inglés, es decir, “magret de pato” (distinta parte del animal, distinto precio, y, para más inri, ¡distinto animal!). Nuestra colaboradora no pudo dejar de imaginarse a un turista de habla inglesa que pidiera un plato de magreta pensando que va a comer una delicatessen de pato a muy buen precio, y se encuentra con un plato de cerdo adobado… Probablemente esa traducción fuera responsabilidad de un hablante de inglés que no conocía la gastronomía española a la perfección, y ningún nativo español había revisado el contenido para evitar este tipo de errores y/o confusiones. ¡Errores para recordar!

Como decíamos, y repetiremos más de una vez en nuestras entradas, la traducción no solo consiste en pasar palabras de un idioma a otro, sino en trasladar conceptos o ideas de la forma más fidedigna posible y teniendo en cuenta que la reacción del lector de esa traducción sea la misma que la del lector en el idioma original.

En el caso de una carta o un menú, es necesario que un profesional con mucho conocimiento de ambas culturas, realice esta tarea, ya que, además de “explicar” el plato, debe hacerlo apetitoso para el paladar del lector, y lo que en una cultura puede parecer un manjar de primeras, en otro puede resultar un auténtico suplicio.

Un profesional debe tener en cuenta muchos factores para poder crear esa presentación ideal del restaurante e impresionar al comensal, haciéndole ver, en este caso, que se tiene en cuenta el hecho de que proceda de otro idioma y otra cultura. Y es que ya se sabe como funciona este sector: un comensal contento inicia el boca a boca, y un negocio de restauración prospera en gran medida gracias a las recomendaciones.

Por tanto, no se debe desprestigiar la tarea de traducir un menú, ese vínculo entre restaurante y comensal es de vital importancia y se debe cuidar al máximo detalle.

¿Os ha ocurrido alguna anécdota de este estilo? ¡Compartidla con nosotros!

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El inglés: idioma soberano en las revistas especializadas

Como ya comentamos en la entrada anterior, el inglés es el idioma universal de la ciencia en los tiempos que corren. Esto es así hasta el punto que muchos profesionales encuentran en las revistas especializadas internacionales, normalmente redactadas en inglés, una plataforma de marketing para sus trabajos, investigaciones, hallazgos, entre otras informaciones susceptibles de publicar.

De hecho, en el procedimiento para la evaluación de la actividad investigadora del profesorado universitario, la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI) valora como muestra de calidad que los artículos se hayan traducido a otros idiomas relevantes para la comunidad científica, así como que hayan sido reseñados o publicados en revistas científicas especializadas.

En numerosos campos, tales como la medicina y la biomedicina, los profesionales sanitarios necesitan consultar exhaustivamente y con frecuencia revistas médicas para estar al corriente de lo que acontece en el sector a partir de una fuente fiable que les informa sobre las recientes investigaciones llevadas a cabo, las novedades en productos, etc. Estas fuentes son las revistas especializadas.

Las revistas especializadas también son un escaparate publicitario para todos aquellos proveedores que quieren dar a conocer sus servicios o productos, como pueden ser medicamentos, equipos médicos, programas informáticos o servicios de consultoría, entre otros, en una publicación de prestigio de un determinado sector.

Las revistas especializadas de mayor influencia suelen publicar sus artículos, o al menos la información bibliográfica, en inglés, ya que algunas publican los artículos en otros idiomas, aunque estas últimas suelen ser de escasa relevancia para la comunidad investigadora.

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Las investigaciones científicas que se realizan hoy en día lo hacen en un contexto global, por lo que es fundamental para la comunidad internacional de investigadores que las revistas se publiquen en el idioma que consideramos actualmente como universal. El motivo de esto es que son alrededor de 400 millones de personas cuya lengua materna es el inglés, y otras tantas para las que el inglés es su segunda lengua. Esto influye al efecto de la publicación de artículos en inglés en revistas especializadas, pues al publicar en este idioma se genera una audiencia mucho mayor a los millones de personas mencionadas anteriormente, ya que hay muchos científicos e investigadores que pueden leer artículos de su especialidad en inglés, además de que esto también puede dar lugar a que estas publicaciones en inglés se traduzcan a otras lenguas. Por tanto, es de entender que puedan llegar a ignorarse, en cuanto a relevancia para la comunidad científica, aquellas publicaciones que no estén en inglés.

Una de las revistas especializadas por excelencia es la revista Nature, revista científica seguida por científicos e investigadores de todo el mundo que publica artículos sobre trabajos de investigación de diversos campos de la ciencia, así como noticias, artículos sobre la situación científica en todo el mundo y críticas de libros. Los artículos que aquí se publican suelen aparecer posteriormente en la prensa general, ya que esta publicación cuenta con tal prestigio que las investigaciones cuyos artículos se publican en ella se consideran de gran relevancia.

Otras revistas especializadas de prestigio pueden encontrarse en listados tales como Science Citation Index, Social Sciences Citation Index, Econlit, catálogo de Latindex, etc.

Las editoriales de revistas especializadas suelen aplicar el proceso de revisión por pares, o arbitraje, para evaluar la calidad de la investigación presentada y de las referencias citadas, con el fin de decidir si cuentan con el rigor científico necesario para su publicación o no.

Otro aspecto fundamental de cara al éxito de las publicaciones en revistas especializadas es que los artículos sean considerados como “de impacto”, para lo cual es indispensable que reúnan criterios como la traducción del resumen o abstract, de los títulos, de las palabras clave, etc.

De esto concluimos la importancia de una buena traducción realizada por un profesional experto en el sector en cuestión. De hecho, la calidad del texto traducido es tan importante que organismos como la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE) convocan premios para promover y dar prestigio a las publicaciones universitarias, en este caso, para demostrar su importancia y calidad de cara a la comunidad científica. Como es de esperar, uno de los galardones es el Premio a la mejor traducción, para el que se valorará la calidad de la misma y cuyo premio ha sido concedido este año a la traducción de la obra Robert Boyle. Ensayos para una historia natural de la sangre humana de la Universidad Jaume I de Castellón.

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